Bhakti yoguini, peregrina del amor divino

Acepto ser una pequeñísima partícula dentro de la inmensidad de esta creación y el querer hablar y escribir son solo para mi propia purificación, y si algún valor ha de tener que sea solo por el intento de servir a mi Maestro Espiritual…Sería años atrás que comencé a sentir la urgencia de encontrar respuestas para lidiar con el mundo interrogativo de emociones y experiencias que en cierta medida me generaban descontentos y conflictos…

Ya había hecho las maletas sin pensar en nada más que en el viaje. De seguro irá todo bien. Dios está conmigo. Finalmente tomé el último tren que salía de la capital Nueva Delhi hacia Mathura.Al fin tendría la gran fortuna de conocerlo. Lo imposible era ahora posible, cruzando océanos, la bendición más grande de mi vida y el anhelo intrañable de mi alma sería real: mi sed conquistada, mi insatisfacción calmada y mi alma descansando en su regazo por la eternidad. Quería imaginar la escena: ¿Qué le diría? ¿Qué me diría?…. El encuentro místico, esperado por vidas, de ese ser a quien yo amaba profundamente, cuyo darshan había anhelado -su imagen auspiciosa manifestándose frente mío-. Una explosión de sentimientos me sucedía llenándome los ojos de agua y mi corazón quería brincar.

Eran el sonido de su voz y sus ojos azules como el mar que me hacían un llamado a la trascendencia, un diálogo espiritual de alma a alma que quedaría estampado en la memoria del corazón

La naturaleza de la mente es estar inquieta como una corriente de pensamientos que fluye sin parar, de la misma forma que las lucesitas a través de mi ventana del tren pintaban velozmente nostalgias, algo de desesperanza y miseria. ¡Ah! son las pequeñas casas cerca de las rieles -observé-. Mucha pobreza. Pienso en la gente que se esfuerza por el dinero, por ser feliz, por amar, por estar en paz, por ser mejores cada día. ¿Qué es el Amor? ¿La felicidad? ¿La paz? Siempre escuché repetir estas palabras a todos y en todas las expresiones posibles : canciones, escritos, poesía, etc, pero no sé si realmente comprendemos de lo que en verdad se tratan…Mi mirada sigue en las casas simples, rústicas y llenas de gente. Vidrio empañado. ¡Mucha gente! Millones de habitantes tiene la India! – me sentí abrumada. Y recordé que cuando conocí a algunos aldeanos días antes, quienes vivían en condiciones aparentemente pobres, me dijeron : “todos estamos de paso por este mundo”.Entonces de alguna manera me tranquilice pensando que aunque tenga o no riquezas, nada de eso me pertenece porque estoy de paso…

La cultura oriental es tan opuesta a la occidental…