Yasoda se dirigió a Radhika: «¡Oh, Vrishabhanunandini! Tus preparaciones brindan una satisfacción plena. De ahora en adelante, mi querido hijo Krishna solo debe comer alimentos preparados por tus manos; no aceptará ninguna comida cocinada por nadie más. Por ello, pediré permiso a tus mayores con palabras muy dulces, y sin duda te permitirán cocinar para mi hijo”
Para escuchar la lectura completa:


