El arte de la vida espiritual – Pintando el escenario

Conmovedor y profundamente inspirador, este tan esperado libro de memorias nos lleva simultáneamente a la vida de la autora, su propio viaje, como artista y practicante espiritual, a lo largo de más de medio siglo, comenzando en Tompkins Square Park, Nueva York, donde conoció a su maestro espiritual, Śrīla Prabhupāda, en septiembre de 1966.

Reseñas acerca del “ El Arte de la vida Espiritual” 

El Arte de la Vida Espiritual nos ofrece un íntimo vislumbre en la historia del proceso artístico, guía espiritual y secretos esotéricos detrás de las obras de arte devocional más célebres de la cultura Gauḍīya Vaiṣṇava contemporánea. 

Conmovedor y profundamente inspirador, este tan esperado libro de memorias nos lleva simultáneamente a la vida de la autora, su propio viaje, como artista y practicante espiritual, a lo largo de más de medio siglo, comenzando en Tompkins Square Park, Nueva York, donde conoció a su maestro espiritual, Śrīla Prabhupāda, en septiembre de 1966.

El Arte de la Vida Espiritual es mucho más que un libro sobre arte. Al hacer del arte una expresión personal de devoción y al compartir su viaje con nosotros, la primera y prolífica artista de Śrīla Prabhupāda nos muestra cómo la vida espiritual es en sí misma un arte.

Es difícil no sentirse profundamente conmovido por el autor: honestidad, coraje, humildad y devoción. He estado esperando con ansias estas memorias durante muchos años; y una vez que comencé a leerlo, no pude dejarlo.

Simon Haas
Autor de “The Book of Dharma” y  “Yoga and the Dark Night of the Soul”

“Las pinturas de Śrīmatī Śyāmarāṇī dāsī son amadas y celebradas en todo el mundo, tanto por su exquisita belleza y su profunda expresión del kṛṣṇa-līlā. 

Si te interesa saber cómo emprendió una chica rebelde del Bronx la vida espiritual y aprendió a manejar un pincel mágico, continua leyendo este libro. Esta es una visión fascinante de un artista extraordinario y un himno a los santos maestros que la nutrieron y la inspiraron”.

Crispian Mills
Cinematografo & Musico (Kula Shaker)

Prólogo

El por qué quizás te gustaría leer este libro

Śrīmatī Śyāmarāṇī dīdī ha pintado muchos cuadros, algunos son de historias muy conocidas, por ejemplo, la pintura de Kṛṣṇa conduciendo el carro de Arjuna durante la batalla de Kurukṣetra. Aquí, ella representa acción y drama que saltan de su lienzo. Otros, sin embargo, inicialmente me parecieron menos interesantes porque no entendía su significado. Consideremos, por ejemplo, una pintura de dos hombres hablando, uno barbudo y el otro bien afeitado. Claro, es estéticamente agradable y el rostro de los personajes son emotivos. Desafortunadamente, sin saber la historia de la imagen, no me llamó la atención, sin embargo, mi apreciación cambió dramáticamente cuando leí la descripción de la imagen en el libro de memorias de Śyāmarāṇī dīdī. Sin revelar demasiado la trama (tendrás que leerlo por ti mismo), basta con decir que un rey estaba preocupado por uno de sus consejeros que había estado enfermo durante varios días seguidos. De hecho, el rey estaba tan preocupado que lo visitó. Imagina su sorpresa cuando encontró al consejero en buen estado de salud y que, en realidad, el motivo por el cual se había alejado del trabajo fue por su despertar espiritual!

Una vez que supe la historia, especialmente en el contexto de los intercambios personales de Śyāmarāṇī dīdī con Śrīla Prabhupāda pude apreciarlo de maneras que antes no habían sido posibles. La ira del rey y la respuesta sin disculpas del asesor ahora saltó de el lienzo. Conocer la historia ayudó a traer la imagen a la vida. Cuando miro la pintura ahora, la historia viene viva, no es solo otra imagen para escanear y pasarla como si estuviera en un museo.Śyāmarāṇī dīdī ahora está de pie a mi lado narrando la escena tan vívidamente que puedo entrar en el pasatiempo que ilustró con tanta maestría.

Cuando le pregunté que como hacia para pintar, ella respondió que cuando se le daba la tarea, por ejemplo, de pintar la creación de los innumerables universos – o de los innumerables Brahmās, o de un rey en un avión espiritual en ruta al reino de Vaikuṇṭha – ella carecía del conocimiento para realizarlo, así que le escribiría cartas francas y abiertas a Śrīla Prabhupāda preguntando de todo, que muchos, incluido yo mismo, seríamos tímidos de hacerlo: “¿De qué color era la barba que tenía el rey?” “¿Qué tipo de dhotī (túnica india) llevaba? “ Sé cómo pintar cuatro de los cinco tipos de ignorancia con que Brahmā cubrió el universo, pero ¿cómo voy a pintar el ‘autoengaño’?” “¿Cómo vamos a pintar los artistas el alma espiritual situada en el corazón del cuerpo?” Ella solo quería hacer las cosas bien y ahora tenemos la oportunidad de leer su proceso de aprendizaje en este libro de sus memorias en el que presenta la historia de su viaje espiritual. Primero, cuenta su propia experiencia, confusiones y preguntas que surgieron al tratar de dibujar y pintar imágenes divinas. Ella habla de sus luchas como el de comprimir el infinito dentro de lo tangible y finito medio que es el lienzo. Luego, sus preguntas son respondidas con referencia a un verso aquí y un comentario allí. Las respuestas fluyen de sus preguntas y lleva al lector a las escrituras Védicas. Al hacerlo, estas respuestas aportan la maravilla que puede manifestarse de una consulta sincera.

La tarea de crear tales pinturas es imposible; es decir, a menos que se tenga acceso a las tres cosas que lo hacen posible: guru, sādhu, y sastra. Śyāmārāṇī dīdī tenía las tres, junto con las preguntas que le permitieron entrar a la sabiduría colectiva. Le pidieron que pintara una escena de un rey confrontando a su siervo, o al Señor actuando como conductor de una carroza, todo para ser incluido en las próximas publicaciones de Śrīla Prabhupāda. 

Ella consultaba los significados de los manuscritos inéditos de Śrīla Prabhupāda para obtener algo de comprensión y cuando eso era insuficiente, enviaba una carta a miles de kilómetros de distancia, a Śrīla Prabhupāda, santo autorrealizado, un ser que no es de este mundo y él, en su recurso infinito, respondía de forma rápida, sucinta y con pleno conocimiento del tema en cuestión. Le inspiró tanto amor como asombro.

En años posteriores, Śyāmarāṇī dīdī trabajó bajo la dirección de otra gran alma, Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja. Bajo su guía, ella fue capaz de elaborar pinturas que representan imágenes más perspicaces de los pasatiempos de Kṛṣṇa la Suprema Personalidad de Dios. En sus obras anteriores, representa a la gopīs sirviendo a Rādhā y Kṛṣṇa y en algunas de sus obras posteriores, la intimidad de sus pasatiempos. Por ejemplo, ella cuenta que Śrīla Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja le pidió que “pintara su corazón”. Ella preparó bocetos y dibujos que fueron traídos para su revisión. Le hizo preguntas y recibió orientación. Muchas veces, relata, las respuestas a sus preguntas ya estaban en los libros de Śrīla Prabhupada, como  joyas sutiles pero que para descubrirlas necesito de las explicaciones de Śrīla de Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja. Ambos maestros dieron la orientación suficiente para ayudar a su discípulo, sin sofocar su creatividad e individualidad propia.

Al compartir estas experiencias, Śyāmarāṇī dīdī nos enseña cómo desentrañar las profundidades no sólo las escrituras védicas, sino también del comentario y explicaciones de grandes almas auto realizadas. Sus memorias nos permiten viajar junto a ella en su camino espiritual, seguir la aventura que vivió al ser guiada en

desentrañar la tradición antigua y gracias a eso, puedo ver que las escrituras son personalidades vivas con dramatismo y maravilla, puedo entender las preguntas Śyāmarāṇī dīdi, ver la relevancia de los versos, apreciar el contenido de los significados asociados, y finalmente, contemplar las respuestas perfectas contenidas en las palabras de los acharyas.

Sin caer en cuenta de lo que estaba pasando, yo leía las eternas escrituras védicas que Śyāmarāṇī dīdī estaba citando y apreciaba su gloria. Podía oír la voz de Śrīla Prabhupāda y la sabiduría de Śrīla Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja, especialmente, cuando ella discutió el significado de un verso. pude ver al maestro guiando al estudiante en el camino con las cartas de Śrīla Prabhupāda y luego con la continuidad y claridad proporcionada por Śrīla Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja.

Por primera vez en mis décadas de estudio de teología, soy capaz de formular las preguntas que necesito sean respondidas. Esto es lo que encuentro en las memorias de Śyāmarāṇī dīdī.

Vaṁśī-vadana dāsa
(Científico, autor y ex director del Servicio de Salud Pública de EE. UU de la Policia)

Prefacio 

“ El Arte de la Vida Espiritual” Es un título poético, no literal. No es un libro de instrucciones, como lo sería “el arte de cocinar” o “el arte de tejer creativamente”. El

El título tiene un doble sentido porque gran parte de la vocación de mi vida ha sido como artista, y por lo tanto el título se refiere a mi viaje personal: como artista visual y alguien que intenta aprender el “arte” de la vida espiritual.

Es un libro de memorias, como un viaje, en el que te invito a venir conmigo, mientras comparto mis experiencias de vida con dos santos de renombre mundial. Bajo su guía fui llevada a otras tierras, tiempos, y  mundos de la sabiduría eterna de la antigua India y lo que me otorgaron, se convirtió en el tema de mi arte y vida.

El objetivo de este libro es compartir mis experiencias de su presencia divina y mensaje sobre la consciencia devocional, que es una gota de la misericordia sin causa que otorgaron a sus miles de alumnos alrededor del mundo.

Mi verdadero viaje espiritual comenzó cuando conocí a Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja, nombrado en todo el mundo como “Śrīla Prabhupāda”. El es famoso por ser un exaltado guru autorrealizado, y muchos lo conocieron como un maestro amoroso, un padre espiritual y como el mejor amigo, yo tuve la bendición de relacionarme con él de todas estas formas y aunque también fue mi guía en el arte trascendental, lo fue sobretodo, en el camino de bhakti-yoga, o amor devocional.

Las pinturas hechas por mí y los otros artistas, bajo su dirección no eran fantasías artísticas, sino, fueron nuestros intentos de hacer tangibles sus traducciones y comentarios de las escrituras sagradas Védicas, a través de imágenes, y por su poder, las pinturas mismas se convirtieron en herramientas para enseñar la ciencia del bhakti.

Empecé a trabajar en este libro por primera vez en 1987, mientras vivía en el āśrama de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna de Miami Beach, Florida. Este trabajo parecía ser una extensión natural de lo que yo había estado haciendo diariamente en relación con sus enseñanzas; es decir, compartir sus palabras escribiendolas. Me enfermé ese año y no pude realizar mis prácticas devocionales regulares durante varios meses. Pensando que era “ahora o nunca”, algunos amigos sugirieron que mis recuerdos personales fueran puestos en papel. Así que grabé una veintena de cassettes. Entonces, con la ayuda de algunas hermanas espirituales, el proceso de transcripción y edición comenzó. Sin embargo, pronto se hizo evidente que estas grabaciones no eran más que fragmentos perdidos que no fluian juntos como una narrativa coherente, por lo tanto, decidí escribir cada incidente, o conjunto de hechos relacionados, como una serie de pequeñas viñetas, y luego coloque esas viñetas en orden cronológico. Ahora me arrepiento de no haber llevado un diario escrito mientras Śrīla Prabhupāda caminó por la tierra, si lo tuviera, estos recuerdos se habrían manifestado como un libro mucho más extenso. Lo que he escrito aquí es quizás el uno por ciento de lo que experimenté, al mismo tiempo que si incluso hubiera recordado todos los eventos, aún no seria claro, porque  una pequeña alma condicionada como yo, cegada por desconcertantes deseos materiales, no podría tener la extrema precisión para presentarlo.

Al respecto, Śrīla Prabhupāda cuenta una historia: “Una vez, tres ciegos se encontraron con un elefante. Comenzaron a tocar al elefante y especular sobre lo que era. Uno palpó sus grandes patas y concluyó: ‘Oh, el elefante es como un pilar. El segundo hombre tocó la trompa y concluyó: ‘Oh, este elefante es solo como una serpiente. Y el tercer hombre palpó el vientre del elefante y concluyó: ‘Este elefante es como un gran barco. En realidad, los ciegos no sabían que esa cosa que tocaban era un elefante. Si no se tiene la capacidad de ver algo, solo se especula al respecto.”

Nuestros sabios dicen que incluso una persona que es muy avanzada en el aprendizaje material no puede entender los movimientos, el comportamiento y las actividades de un devoto puro. Śrīla Prabhupāda declaró en uno de sus significados: “Para entender las actividades de un Vaiṣṇava (un devoto de Kṛṣṇa), uno tiene que volverse muy experto.”

Para nada digo ser experta y mis sentidos son imperfectos. Aún así, por el divino  destino tuve la oportunidad de ser testigo del nacimiento, en el mundo occidental, de un movimiento espiritual dinámico: la misión de conciencia de Kṛṣṇa, que se desarrolla y transforma desde un pequeño grupo de hippies en la década de 1960 a un movimiento con millones de practicantes.

En 1992, fui infinitamente bendecida con la asociación del hermano espiritual sannyasa de Śrīla Prabhupāday amigo íntimo, Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja. Él también es discípulo śikṣā de Śrīla Prabhupāda y es mi śikṣā-guru.

Como Śrīla Prabhupāda y otros devotos puros de su calibre, Śrīla Nārāyaṇa Gosvāmī Mahārāja consistentemente exhibió cualidades tales tolerancia, humildad, el respeto y afecto por todos los seres y al no estar confinado por el pensamiento sectarista, pudo apoyarnos y nutrirnos. Como Srila Prabhupada también es conocido en todo el mundo como un poderoso y puro maestro espiritual autorrealizado en el bhakti-yoga.

En muchas formas él enriqueció mi aprecio por Śrīla Prabhupāda y su misión, así como también por toda la misión de nuestra línea de sucesión discipular, por lo que llegué a llamarle Śrīla Gurudeva. En los cuatro capítulos de 1992, les comparto algunas de mis primeras interacciones con él y lo que aprendí sobre el arte de la vida espiritual bajo su guía. Aunque me entristece darme cuenta que, mientras ultimaba el texto de mis reuniones con él, debido a las limitaciones de tiempo y espacio, no pude incluir todo el  néctar hablado por él en este volumen.

Mis dos nombres

Al ver la portada de “El arte de la vida espiritual”, uno puede preguntarse por qué aparecen dos nombres en la línea de autor: Jadurāṇi dāsī y Śyāmārāṇī dāsī. Soy llamada desde 1966 hasta 1992, como “Jadurani”.

Mi primer nombre

En 1966 recibí iniciación espiritual de Śrīla Prabhupada. En ese momento, él misericordiosamente me dio el nombre “Jadurāṇī dāsī”. Cuando me lo dio me dijo, “Kṛṣṇa apareció en la dinastia Jadu para glorificar a sus devotos en esa dinastía. Jadurāṇī dāsī significa ‘sirvienta de la reina original de la dinastía Jadu, que es la

tatara-tatara-tatarabuela de Kṛṣṇa’”. Un año más tarde, me escribió: “Estoy muy contento de saber que estás ayudando a tus hermanos espirituales en Boston, como la reina del Rey Jadu. El era un rey muy poderoso, y Jadurāṇī era su compañera constante… Así que tu ayuda a tu hermanos espirituales es apropiado para tu bonito nombre”.

Cómo recibí mi segundo nombre

Al igual que Śrīla Prabhupāda, Śrīla Gurudeva también me ocupó en pintar a Kṛṣṇa y sus asociados. En 1993, completé mi primera pintura bajo su dirección, llamada “Sevā-kuñja”. Esta imagen mostra una discusión entre Rādhā y Śyāmasundara (la contraparte femenina de Kṛṣṇa, Rādhārāṇī, y el hermoso ŚyāmaKṛṣṇa, de tez color de nube). Fue en este momento, en conmemoración de a la pintura, que Śrīla Gurudeva me dio el apodo de “Śyāmarāṇī dāsī”.

Me explicó que Śyāmarāṇī se refiere a Śrī Rādhā, la reina (rāṇī) de Śyāma. Śyāmā (con una ‘ā’ larga al final) es la Misma Śrīmatī Rādhikā.  Entonces, en ambos sentidos, “Śyāmarāṇī dāsī” significa “sirvienta (dāsī) de Śrīmatī Rādhārāṇī.” Srila Prabhupada, en su infinita bondad, había dispuesto para que su muy querido sirviente y amigo revele estos dulces entendimientos para mí en una fecha posterior, en otras palabras, cuando estaba lista para recibirlo. Prabhupāda sabía que  primero tenía que establecer un entendimiento de la Divinidad de Kṛṣṇa. Luego recordé lo que él personalmente me había dicho en dos ocasiones: “Cuando vuelvas a Dios, serás una sirviente de Radharani”. Este no sería un servicio exclusivo para mí. La mayoría de aspirantes espirituales que se unen a la misión del bhakti en la línea discipular de Śrī Caitanya Mahāprabhu tienen este potencial en su alma, pero mi tiempo para comprender estas  implicaciones de las palabras de Śrīla Prabhupāda vendría hasta después de conocer a Śrīla Gurudeva.

Es mi firme convicción que Śrīla Gurudeva quería traerme, y todos los seguidores de Śrīla Prabhupāda, más cerca del corazón de e’l. “Más cerca el corazón de Prabhupāda” significa que cuando Prabhupāda animó al mundo a ir : “De regreso a casa, de regreso a Dios”,”Back to Home, Back to Godhead”, se refería a la morada más confidencial de Dios, en Goloka Vṛndāvana. Ahí, Śrīmatī Rādhārāṇī es la Diosa Suprema del amor desinteresado e incondicional.

Pintando el escenario 

Era la década de 1960, una época de mucha búsqueda en un mundo oscuro de decepciones para con los padres, maestros, líderes populares, figuras religiosas, con el gobierno por  las políticas usadas en  la guerra, los derechos humanos y los objetivos de la vida, nosotros la juventud occidental se sintió más atraída por las ideologías políticas de izquierda. 

Muchos optaron por “caminos” a  la iluminación, sin saber muy bien lo que era, inconscientes sobre su significado y pensamiento verdaderos, lo comprendíamos como disfrute sensual continuo,y aun asi deseábamos amor, paz y expresión espiritual. 

Creamos nuevos héroes de liderazgo, los cantantes folklóricos aclamados como “luchadores por la libertad”, experimentamos con alucinógenos y otras drogas que alteran la mente, solo sabíamos que queriamos ‘algo más’, algo exótico y no occidental, algo que considerábamos trascendental. 

En nuestro intento de descubrir nuestra verdadera identidad y encontrar una dirección significativa en la vida, nos preguntábamos:

“¿Quién soy? ¿Por qué estoy en este mundo? ¿Por qué estoy  sufriendo? ¿Por qué sufre el resto del mundo? ¿Existe realmente un Dios? Si es así, ¿es Él omnipresente?

¿ “Eso”, en última instancia es ‘Nada’? ¿O soy yo “eso” que todo lo impregna?

El área de bajo alquiler llamado East Village, con su paisaje gótico en ruinas y su reciente historia romántica del intelectualismo beatnik y el antirracismo, parecía ajustarse a la factura de la iluminación. Así se convirtió en un destino de elección para aquellos que buscaban escapar de la corriente principal de los Estados Unidos: la juventud desilusionada
acudía en masa para ver espectáculos de luces psicodélicas y escuchar folk-rock y blues.

Nos inspiraban cantantes como los Beatles, Bob Dylan, Joan Baez, Peter, Paul y Mary. La cultura hippie floreció, propugnando el libertarismo, el fatalismo nuclear, el misticismo oriental y los derechos civiles.

A medida que pasaban los meses, muchos de nosotros, jóvenes de la contracultura, o en otras palabras, de la nueva cultura, nos dimos cuenta de que algo andaba mal en esta nueva visión de la realidad, porque sus líderes promovian que la causa por la cual el mundo tenía tantos problemas era por la industria militar, sin embargo, no tenían soluciones plausibles que ofrecer.

El cantante de folk más elogiado, Bob Dylan, cantó lo obvio, “ Los tiempos, ellos son un cambio” o “Las Respuestas,amigo mío, están soplando en el viento”, definiendo asi a la generación de los 60, aunque ni él ni nadie de la época pudo agarrar esas respuestas del viento y mostrárselas a la generación que realmente buscaba el cambio.

Fue dentro de este escenario de contracultura que, en 1965, el gran maestro espiritual autorrealizado, Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja, llegó de la India.

Primero se instaló en la parte alta de Manhattan y más tarde se mudó al East Village. Allí, a la edad de setenta años, optó por construir su primer templo de conciencia de Kṛṣṇa y comenzar su misión de inyectar la sabiduría espiritual atemporal de la antigua India védica en los corazones de innumerables buscadores.

Sus enseñanzas iniciales fueron simples y directas: “Nosotros no somos este cuerpo. Somos almas espirituales, parte integral de la Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa y nuestro único deber y felicidad es servirle y glorificarle.”

Los antiguos escrituras de sabiduría de la India, como el Bhagavad-gītā, nos dice que el Señor Supremo, Śrī Kṛṣṇa, la fuente del tiempo, aparece siempre y cuando haya discrepancias en los principios de vida pura, y un predominio de la corrupción. Él hace esto para aliviar a la Tierra de la carga de actividades pecaminosas acumuladas, y para liberar al piadoso del ciclo de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. 

Él viene cuando más se le necesita. Por ejemplo, Él se manifestó en la Tierra hace 5000 años atrás, el mundo estaba sobrecargado por el arsenal de  militares demoníacos haciéndose pasar por reyes creando un estado de caos “ pandemónium”. Ese mismo Kṛṣṇa, en la forma de tiempo, en la década de 1960 – había pintado este fondo social de experimentalismo y un estado de ánimo  fuerte en contra del sistema. Él puede hacerlo, porque Él es la Causa de todas las causas, en otras palabras, su energía material creó la atmósfera requerida, la cual proporcionó el escenario perfecto para que Su divino mensajero pintara el primer plano: “Una revolución en el vida impía de una civilización mal encaminada”.  Śrīla Bhaktivedānta Svāmī Mahārāja, que más tarde sería conocido en todo el mundo como Śrīla Prabhupāda, ofreció a los descontentos jóvenes estadounidenses, privados de sus derechos, de la década de 1960, y más tarde a la gente de todo el mundo, lo que anhelábamos y mucho más, a través de sus enseñanzas y su ejemplo personal, no solo dió sentido a nuestras vidas, sino que inspiró en nosotros el propósito de la vida, y el camino por el cual podíamos cumplir ese objetivo.

Pintando el escenario, fue escrito originalmente para El Arte de la Vida Espiritual, pero fue impreso primero en el libro de Śrīla Bhaktivedānta Nārāyaṇa Gosvāmī “El camino oculto de la devoción”

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Traducción y edición al español: Navalatika dasi

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