Hígado, el armario de emociones

Las emociones influyen en todos nuestros sistemas, provocando su armonía o desequilibrio.
Pero cuando son muy intensas o mantenidas en el tiempo son causa de patología (Méndez, 2006-2007)

El hígado no solo filtra y elimina desechos, sino que también se ocupa de neutralizar venenos, toxinas, microbios y sustancias cancerígenas. Mata virus y microbios, desactiva y desecha las sustancias tóxicas que ingresan al organismo por diferentes vías, purifica la sangre de residuos del metabolismo celular y elimina desechos de fermentaciones y putrefacciones intestinales.

El hígado, como un órgano que limpia tóxicos, es uno de los lugares principales del cuerpo, puede almacenar los productos de desecho y toxinas hasta que puedan ser procesados. Es como un armario lleno de cosas viejas que no se usan más, pero no ha tenido tiempo para limpiar y desechar toda la “basura”. Problemas de hígado pueden producir síntomas físicos y emocionales. (Pamela Reyes Bernal,2016)

El estado emocional y la claridad mental de una persona, dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. El hígado controla ambos factores, y por tanto la estabilización del estado emocional. Un hígado sano proporciona juicio claro y decisiones firmes; la acción que genera es rápida y consecuente. La emoción positiva de un hígado sano es el idealismo.

El bloqueo de la energía del hígado, crea un estado depresivo. La tendencia psíquica negativa es la cólera, que se produce como reacción a la depresión y es acompañada por crisis de irritabilidad, mal humor y violencia. Las crisis de cólera son normalmente reprimidas hasta el momento en el cual se liberan. Esta emoción se considera la más dañina, pues condiciona todas las funciones del sistema energético.

Los desequilibrios biliares se asocian con rigidez de pensamiento, cólera, excesiva preocupación por los detalles, frustraciones y miedo hacia lo desconocido. Decisiones y acciones quedan paralizadas.

De igual forma las emociones como el coraje, la ira y la irritabilidad desequilibran las funciones del hígado, ya que son emociones que debido a su frecuencia energética, eligen estancarse en esta area hepática específicamente.

Aquí los síntomas físicos: 

  1. Dificultades para asimilar alimentos
  2. Inapetencia
  3. Dolores de cabeza luego de comer
  4. Boca pastosa, lengua blancuzca o amarillenta
  5. Sabor amargo en la boca
  6. Hinchazón de vientre
  7. Acumulación de gases
  8. Náuseas y vértigo
  9. Piel amarillenta, cutis graso y granos
  10. Catarro
  11. Estreñimiento, heces en forma de confites o poco consistentes y de color amarillento
  12. Insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana
  13. Picazón de piel, caspa y caída del cabello
  14. Migrañas, cefaleas, dolor en la nuca
  15. Síndrome premenstrual (catabolismo hormonal)
  16. Fatiga muscular, edemas, calambres y mala circulación venosa
  17. Coloración verdosa del rostro y los ojos
  18. Fobia a la luz
  19. Dificultad para permanecer al viento
  20. Problemas de visión, afecciones oculares y precoz pérdida de la vista

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Navita

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